
Incluso el elegante dormitorio principal de los señores con la cama del obispo incorporada hecha con tanto amor por An y corregida sin piedad por Vic.
Ha llegado la jubilación y la vida tiene otro ritmo, otra salud, otro color, otro sabor, otro horario, otra sociedad.... pero sigo pesando lo mismo jajaja. Ahora llevo pelo gris, blanco, ni gris ni blanco sino todo lo contrario. Y lo más importante en mi vida: Me llaman "yaya". ¡¡¡Tengo dos nietas preciosas!!!
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